miércoles 22 de abril de 2009

- Tú eres del tipo de personas que olvida fácilmente.
- Disculpa, ¿te conozco?
- Conchatumadre.

miércoles 25 de febrero de 2009

- Si fueras diferente, me enamoraría de ti.
- Me puedo cortar un poco el pelo.

Sin título II

Alguien anda persiguiendo tus pasos acelerados sin rumbo alguno, recorriendo las distancias caminadas sin punto de encuentro con algún extraño que se digne a llegar. Alguien anda escuchando tu silencio claramente vago, buscándote en la oscuridad de la noche, teniendo como única fuente de esperanza aquel filo de luz que se cuela por debajo de la cortina. Alguien tiene como misión observarte a cada minuto, seguirte como sombra, guiarse por tu aroma, mirarte desde lejos. Mirarte desde lejos y a la vez acecharte como buen secuestrador. Secuestrador de tu alma y de tu cuerpo, de tu mirada taciturna y de tus manos con heridas. Dueño de cada partícula que conforma tu ser, pero que en conjunto se torna en nada, de tu pelo con olor a limpieza, a pulcritud. Alguien pretende ser amo de ti y usarte como fiel esclava, pero tambien busca quererte, amarte, cuidarte, arroparte, dormirte en su pecho y en sus brazos. Alguien quiere ser parte y todo de ti de manera quieta, cautelosa y silenciosa, ese alguien busca ser tu compañero de conversaciones sin sentido, ser el latido que escuchas, si es que pierdes la orientación, ser partidario de tus guerras propuestas en el limbo de lo dormido y lo despierto. Alguien te busca, te mira y te habla de manera silente, como sombra, sin decir palabra alguna, creyendo pasar desapercibido, pero tu alma ya lo alertó, ya lo miró, ya lo notó. Entonces, sigues tu camino de alma solitaria con una sombra que a veces también se va, pues se aburre de ti, pero siempre con un espía cerca y a la vez lejos, alguien que anda persiguiendo tus pasos acelerados.

lunes 23 de febrero de 2009

Ojos tristes

- ¿Es que nunca escribirás algo para mí?
- Disculpa la torpeza, la falta de ademanes.. El vacío que se llena al ver tus ojos de tristeza es lo que me imposibilita escribir.

lunes 2 de febrero de 2009

Madre

Salve, Regína, mater misericórdiæ; vita dulcédo et spes nostra, salve. Ad te clamámus éxules fílii Hevæ. Ad te suspirámus geméntes et flentes in hac lacrimárum valle. Eia ergo, advocáta nostra, illos tuos misericórdes óculos ad nos convérte et Iesum, benedíctum fructum ventris tui, nobis post hoc exsílium osténde o clemens, o pia, o dulcis Virgo María!

Sácame, sálvame, llévame, ampárame, levántame.
¿No ves esto que soy?
¿No ves en lo que me convierto cada día?
¿No ves esta maldición que llega poco a poco
y me arrastra?
Cuídame, sáname, sécame, duérmeme, rézame.
¿No ves que corro como niña perdida?
¿No ves que mi barco no tiene timón?
¿No notas que juego a la gallinita ciega
y voy perdiendo?
Guíame, abrígame, abrázame, recógeme, búscame.
¿Dónde iré a parar?
¿Dónde dejamos de ser?
¿Dónde estás, que me pierdo en el mundo
y no llegas?
Protégeme, bendíceme, alíviame, aliméntame, dirígeme.
¿Cuándo me olvidaste?
¿Cuándo te dejé?
¿Cuándo me dijiste que ibas a quedarte
junto a mí?
Cúrame, sopórtame, justifícame, cierra mi cortina,
que no quiero ver la luz.

En-tien-de

Lo que te digo
cuando no hablo.
Lo que me guardo
cuando grito.
Lo que soy
si es que no existo.
Lo que no entiendes
cuando quiero.

lunes 19 de enero de 2009

Despiénsame

Entro y te busco. Te encuentro y te miro. Pero, no me ves. No soy, no estoy, no existo. La noche transcurre entre botellas, risas, música, cigarros legales, ilegales de la gente pseudobohemia y la nada. Nada. No me ves, te pierdes entre toda la gente. Me pierdo entre el humo y el olvido, las conversaciones triviales. Pasas, me ves, no me miras. Escucho todo, me rio un poco. Una noche más. Te veo hablar con otras personas, te sientas a mi lado, pero no digo nada. Conversas sobre alguien, que se yo, y luego te pones a cantar. Es hora de irme. Ya me voy. Salgo y procuro no despedirme. Llego a mi casa y sé que ha sido una noche más. Me echo en mi cama con la cortina abierta, desde donde, a veces, puedo ver la luna y me doy cuenta que te odio. Te odio, porque en realidad no me quieres.